Sumergiéndome en el mundo cognitivo y simbólico de la Antropología, descubrí que el cuerpo es la primera materia de simbolización con la que ha contado el ser humano desde sus orígenes. Pensando en tirarme de los pelos, en plena fase de desempleo tras acabar la universidad me encontré con que el pelo es una de las principal materias con la que el ser humano ha "incorporado" la diversidad cultural. Algunos han llegado a creer que su dimensión es universal, por la facilidad con la que se le han atribuido significados, alentada por la variedad de características físicas que en sí contiene. Sobre todo en los tratamientos rituales, en los que de forma extrema se encuentra el corte y afeitado drástico del bello corporal, y el desaliño total, con barba larga y greñas en el cabello. Fue un tal Wilken, quien a finales del siglo XIX compara el corte ritual del pelo como un sacrificio, en sustitución simbólica del sacrificio humano, ya que era en la cabeza donde situaban el asiento del alma. De esta forma, se incluye como una mutilación ritual, un derramamiento de sangre imaginario.
Y en esta, como en tantas otras ciencias, llegó las interpretacines psicoanalistas que relacionaron al pelo como símbolo universal de los órganos sexuales, explotando la relación de la parte por el todo. Una asociación homeopática en la que el corte y el afeitado reproducen la castración, eso sí, simbólica. Podemos ver el ejemplo de las viudas de la India que tienen que ir rapadas tras la muerte de su esposo.
Trailer de la película "Water" (Agua), de la cineasta Deepa Mehta, que refleja la vida de reclusión célibe de las viudas indias.
En las interpretaciones que asocian el sexo con el pelo, se ha contemplado incluso que la naturaleza de una sexualidad no sometida a restricciones está representada por el pelo largo, mientras que una sexualidad restringida lo está por el pelo corto, y el celibato por una cabeza bien rapada. Postura que ha sido rechaza por algunos teóricos como asociación basada en el subconsciente, ya que en el ascetismo hinduista, tanto el rapado de la cabeza como el pelo desaliñado y enmarañado, significan celibato y desasimiento de las pasiones sexuales. Y lo hacen de forma consciente.
Sin embargo, las diversas etnografías han evidenciado que tanto el pelo como las prácticas que con él se hacen no son de carácter universal. Y es que, aunque sus características físicas son naturales, como materia de simbolización el pelo es social. Sus rasgos físicos están culturalmente seleccionadas, y múltiple y diversamente interpretados en tanto que vehículos de significados.
Si cortarse el pelo ha sido considerado en algunas culturas una castración, habrá quien diga que las mechas rubias con raíces negras de cuatro dedos y el caldado de los ochenta se pueden catalogar de auténtico sacrilegio. Sin embargo me preocupa el significado de profundo desasimiento sexual que los teóricos del futuro le darán a los diversos métodos de depilación. La cera caliente y la depiladora eléctrica serán relacionadas sin duda con una dolorosa condena.


